Los efectos del cambio climático en Cancún

La gallinita de los huevos de oro

Por Javier Ugalde

Quizá muchos no lo sepan, porque no vivían aún en Cancún, pero en el principal centro vacacional de México, ya hubo una ocasión en que granizó y muy fuerte. Ello ocurrió, según recuerda la gallinita, el 20 de abril de 1991, a eso de las tres de la tarde, cuando más calor hacía, al cumplirse el primer mes de la primavera de aquél año.

Muchos podrán decir que tal fenómeno estaba ligado al cambio climático, pero no, pues la avecilla entiende que las granizadas como aquella, aunque poco frecuentes, se presentan en las estaciones más calurosas, por efecto del choque de corrientes de aire cálido del trópico con vientos fríos del Norte.

Tal fenómeno, que recuerde la gallinita, no se ha repetido. Ni siquiera ahora en los tiempos del calentamiento global y el cambio climático, el cual si ha generado alteraciones de otro tipo, según ha notado la avecilla, lo cual sólo confirman lo que exponen tantos expertos en el planeta.

Y es que el dichoso cambio climático hasta ha llegado a poner nostálgica a la gallinita, debido a que de unos años para acá ya no se sienten tan claras las diferencias entre las estaciones del año y la avecilla le encantaba sentir y apreciar las condiciones de cada estación del año.

Los cambios cada vez han sido más notorios y ello se ha distinguido sobre todo en los meses de abril y mayo, los cuales antes solían ser muy calurosos y no como se han sentido quizá en los últimos cuatro o cinco años.

El dicho popular aquél de “febrero loco y marzo otro poco”, destaca la avecilla, ha pasado a la historia, debido a que ahora abril es igual o más loco que febrero, al menos en el Caribe mexicano, pues los fuertes vientos que caracterizaban a febrero y parte de marzo, ahora llegan a ser una constante en abril.

Igual, la gallinita recuerda que 2008 Cancún vivió por primera vez un mes de mayo muy extraño, como nunca antes hasta entonces, pues fue muy agradable, con un clima que en ocasiones se llegó a sentir fresco, lo cual jamás había ocurrido en algún mayo de los 37 previos que hasta ese año tenía de existencia Cancún.

Tal fenómeno, estima la avecilla, se ha vuelto a sentir en los años subsecuentes, como el actual, en el que hubo días frescos durante varios días de ese mayo primaveral, la semana anterior, con las lluvias que se registraron, las cuales más que venir acompañadas del bochorno propio de las temporadas calurosas, vino con un frescor rico y agradable.

A la gallinita no le queda ninguna duda de que el destino nos ha alcanzado y que estas condiciones climáticas inusuales y totalmente fuera de lo que era normal, son resultado directo del cambio que ha generado el calentamiento global, el resultado de los excesos que ha cometido el hombre en los últimos 100 ó 150 años, desde la Revolución Industrial.

Sin embargo, reconoce que es probable que en los últimos 50 años es cuando se ha desatado más la forma irracional de explotar los recursos naturales y se han multiplicado las emisiones de contaminantes de todo tipo, que han afectado por igual el aire, la tierra y los mares, ríos y lagos.

En México y Quintana Roo, admite la avecilla, no estamos exentos de esa forma irresponsable de dañar el medio ambiente, nuestro entorno.

Reconoce también la gallinita que es cierto que nuestro Estado es aún uno de los pocos sitios de México que gozan de extensiones relevantes de áreas con un mayor grado de preservación natural y que se cuenta con una cantidad notoria de áreas naturales protegidas que en parte ofrecen una mayor garantía de que se mantendrán mayores superficies de selvas, bosques y manglares conservados.

Sin embargo, el gran éxito económico ha gestado demasiados apetitos insanos, que han generado acciones depredadoras de parte de múltiples inversionistas turísticos, lo que a su vez ha provocado una enorme inmigración que ha creado cada vez más asentamientos humanos irregulares, sin ningún control sanitario y ambiental.

A ello se suman las ambiciones de fraccionadores e inversionistas inmobiliarios, que hasta se dan el lujo de provocar incendios forestales con el fin de facilitar el desarrollo de sus proyectos o de promover indiscriminadamente cambios de usos de suelo y de densidades, con el objeto de sacarle más jugo y hacer más negocios con la tierra.

Y todo eso, advierte la gallinita, también ya empieza a dejar otro tipo de saldos negativos, pues ha provocado el que se degrade la calidad del medio ambiente de Cancún, con playas que requieren de mantenimiento constante para que existan y un clima inestable y alterado, amén de la contaminación y deforestación galopante, lo cual a final de cuentas puede provocar que la calidad del turismo que viene al Caribe mexicano se también se devalúe.

jugalde4@gmail.com

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